Diario de una perversión


Mientras escucho de fondo a Nina Simone intento relajarme, mis manos escapan libertinas hasta mis escondidos secretos, la imaginación humedeció mi cuerpo y en un abrir y cerrar de ojos me encontré recordándote una vez más, tal vez al imaginarme tu boca queriendo secar mis húmedos rincones, o el deseo de querer que estés dentro…