Diario de una perversión


Pierm

Mientras escucho de fondo a Nina Simone intento relajarme, mis manos escapan libertinas hasta mis escondidos secretos, la imaginación humedeció mi cuerpo y en un abrir y cerrar de ojos me encontré recordándote una vez más, tal vez al imaginarme tu boca queriendo secar mis húmedos rincones, o el deseo de querer que estés dentro de mí desató mi aspecto salvaje. Ansiando que de una vez por todas llegue nuestra próxima clase y poder dejar de ser la nerviosa para convertirme en la felina esperando por ti, el que desata mis instintos más bajos.

 JenHathor

Un comentario Agrega el tuyo

  1. jackchatterley dice:

    Los instintos no son bajos. En todo caso, nos remiten a lugares que no están muy altos…

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