Le inventé un destino.


He confesar que al inicio le regalé lo mejor de mí, mis letras, mis manías, mi amistad incondicional, mis noches de insomnio y mi mirada, mientras que él, sólo amaba a un corazón hipócrita que alguna vez le partió el suyo en mil pedazos. Al tiempo cuando me volví “su rutina” perdió el talento de…