Ser romántica


Quise decirle lo que diría Arjona, que no quería ser la que esperaba en el banco de suplentes para incluirme en su futuro, quería sin duda decirle muchas cosas, pero nunca me atreví, quería decirle que hiciera lo que se le diera la gana y que nunca le obligaría a hacer cualquier cosa; me había gustado nuestro encuentro, me había colmado de lujuria el roce de su piel, sus besos, sus ocurrencias, lo que compartía conmigo sin mayores pretensiones, pero si decidía desaparecerme de su vida, respetaría la decisión. Sólo deseaba que lo hiciese pronto, antes de que compartiéramos como antes (Aunque últimamente lo hacíamos) y que le quiero es cierto, pero no como lo hacen los mortales, no en la forma de encarcelarle el alma, los pensamientos y las acciones. Si no en la forma en que me gusta la persona que soy con él y lo que compartimos. Que le quiero es cierto, pero puedo vivir sin él, aunque las lágrimas contradijeran tal afirmación aquella vez. Y es que no lloré porque simplemente sintiera dolor, sino porque nunca sé cómo actuar con él, siempre desarma mis pretensiones, siempre hace que lo que tengo pensado decir suene ilógico en el preciso momento de hablarlo.

Es que eres muy romántica -me dijo-

¿Acaso debía dejar de serlo?

Si ello implicaba dejar de observarle cuando dormía, de mirarle durante varios segundos mientras caminábamos en la calle y seguirme preguntando “porqué entró a mi vida” si acaso significa, dejar de recitarle poemas a sus oídos distraídos, dejar de intentar enseñarle cosas de la vida que me parecen hermosas como la poesía y el cine… ¡Pues ando jodida! Porque es casi imposible, es como dejar de ser yo.

Simplemente no sé cómo actuar, aun intentando meditar cada palabra que él dijo, y las que dije, intentando no sonar como una celópata después de sin querer reclamarle cosas que ni incumbían, pero sí que dolió, ¡joder! Y no porque él lo hiciera, sino porque en particular a mí me molestara que me importara las decisiones que había tomado.

Ahora, las  variantes incertidumbres me aquejan. Tal vez el perderme toda la vida en nuestras fantasías, o el preguntarme si él se sentía o se siente parte de ella. Como yo en la de él, sólo quería decirle que si este caso está perdido, que no condenara a nadie, quizás serviría de algo.

Aunque ahora no sepa cómo reaccionar ante él, creo que escribirle estas cursilerías tampoco sea un buena paso para dejar de ser romántica. Pero son palabras que no fui capaz de decir.

Sólo aspiro que el universo confabule a nuestro favor, ¡pase lo que pase! Y que si los ojos son la ventana del alma, sabrá que soy transparente con solo mirarme de frente.

Ojo JenHathor

JenHathor

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