Salento (primer viaje del año)


En varias ocasiones tuve la oportunidad de ir a Salento, siempre me habían invitado al “Valle del Cocora” pero hasta hoy tuve la oportunidad, viajé como quién no quiere la cosa, por casualidad, en ocasiones disfruto del recorrido, pero por estas fechas los trancones hacen que todo sea fatal, aunque siempre prefiera el viaje de ida; de regreso es una odisea.

No necesitaba un oráculo viajero, para saber a ciencia cierta que Salento era un destino turístico bastante apetecible. La insignia era, si muchos extranjeros visitaban nuestras tierras, por qué no hacerlo nosotros, aunque mi ciudad quede a varias horas y tenga que dar millones de vueltas para llegar a ver las famosas palmas, pero entonces entendí que precisamente lo que era apetecible, es que los de afuera no conocen la historia. Porque a pesar de la naturaleza, los bonitos paisajes, la innumerable fauna, había mucha civilización, está bien, dejemos a la gente trabajar, es un pueblo que sobrevive del turismo.

¿Pero dónde queda el verdadero sentido del viaje? ¿Por qué seguimos siendo medio usureros, y queremos explotar cuánta hoja rara haya?

Lo bueno:
· Unos paisajes fenomenales.
· Un paraíso ecológico.
· Rutas turísticas para escoger.
· Hábitat natural de la palma de cera del Quindío (árbol nacional de Colombia).
· Vía de entrada a la reserva natural del alto Quindío la cual hace parte del Parque Natural Nacional de los Nevados.
· Su gastronomía, para aquellos que disfrutamos de un buen café, postres típicos de la región. (Derivados de la leche, más que todo)
· Cambio de ambiente. (Compartir con tus seres queridos, disfrutar de la aventura)
· Su gente (amable, colaboradora, (En especial con los de fuera de la frontera, ¡Claro! Ellos tienen más billete)
· Biodiversidad por doquier, ( 175 familias botánicas  y más de 1600 especies de plantas, sin incluir musgos, líquenes y hepáticas.)
· Su clima (fresco) bastante encantador, para mi gusto.
· La artesanías.

Lo malo:
· Resulta todo tan explotado, que le quita protagonismo a la naturaleza.
· El tiempo (Para conocer a fondo, mínimo necesitas dos días, el plan perfecto es ir a acampar)
· Demasiada gente (Supongo, que por la fecha) pero para los misántropos como yo, es difícil respirar en el ambiente.
· Son tan turísticamente comercializadores, todo es dinero.

En general es un buen sitio para conocer, sobre todos para aquellos que disfruten de la naturaleza y caminar. Para los que no tengan miedo a ensuciarse y acabar con cadillos en el pantalón.

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